" NOSOTROS OPINAMOS " ...... http://nosotrosopinamos.espacioblog.com REVISTA DE LA FACULTAD DE ANTROPOLOGIA - UNSAAC es-es Viajes /imag/ed/otro65x65.png " NOSOTROS OPINAMOS " ...... http://nosotrosopinamos.espacioblog.com the-shaker v0.1. More on http://www.the-shaker.com APELLIDOS…: ORGULLO O VERGÜENZA http://nosotrosopinamos.espacioblog.com/post/2007/02/17/apellidos-orgullo-o-verguenza 2007-02-17T21:16:29+00:00


La ciudad del Cusco, a la que la mayoría de cusqueños, por no decir todos los cusqueños, y peruanos en general, calificamos de bella, excelsa, espectacular, y hay quienes dicen que no existen palabras para calificar tan admirable cuidad, pues bien todas la construcciones arquitectónicas asentadas en nuestra ciudad, los restos hallados, de orfebrería, metalurgia, cerámicos; fueron pues hechos, por los Incas; era la sociedad de los Incas una de las más grandes realizaciones de América, esos “grandiosos hombres” hicieron con la piedra cuanto quisieron, como también del bronce, los caminos que construyeron superaron a los de Europa de su tiempo, las ciencias ya estaban desarrollándose, las artes progresaban, y todo esto sin moneda, sin hierro…

Asombra al mundo Machu Piqchu, Saqsaywaman, y otras, edificaciones inigualables; sabemos que el Tawantinsuyu había iniciado su formación a fines del siglo XII y durante el año de 1532 expandía sus fronteras, los esperaba en el siglo XVI el rayo mortífero de la pólvora, impetuosas cargas de caballería, el filosos acero, sangre, dolor, y más sangre.

Bien, si mis lectores y yo tenemos ese juicio sobre esa sociedad antecesora nuestra; me hago una interrogante, y de seguro ustedes también se la habrán hecho: “¿por qué hacemos una exclusión a personas que llevan apellidos con descendencia incaica?, me refiero a los apellidos, como: Huamán, Quispe, Condori, Ccahuana, y otros muchos; aunque los mencionados anteriormente ya sufrieron alteraciones; se presume pues de que los apellidos son como un sello que afirma que de alguna u otra manera que se lleva la sangre de nuestros ascendientes (padres, abuelos, bisabuelos, …); conceptualizando el apellido se define como nombre de las familias que distingue a las personas; entonces si esas persona llevan la sangre de nuestros antecesores, aunque sea una cantidad nimia, pero la llevan, ¿por qué hacemos una distinción? Es más, hay veces en que nos sentimos mejor cuando oímos un apellido extranjero, uno como: La Torre, Castillo, Castro, etc. y nos juzgamos mejor cuando lo llevamos nosotros, aun hay rezagos de esas actitudes que inconscientemente nos la sembraron.

Esa distinción se ve en todas partes, en la educación, en desempeños de trabajos, bueno sabemos donde se aprecian maneras como esa. ¿Pero por qué esas actitudes?; una de las respuestas prudentes es que; cuando llegaron los hispanos, la primera impresión que causó en los andinos fue la de su dios Wiraqocha, - obviamente un dios supera en una u otra forma al ente humano- eso fue en una inicial impresión; así mismo el español se creyó superior al indígena y se benefició de esa situación y no sólo por eso sino que vio en ese gran imperio oro y plata por doquier, y como dijo Maquiavelo: “el oro es el nervio de la guerra” ; el centellante oro peruano atraía masas de peninsulares hambrientos; olvidaron todo: sus principios religiosos, la amistad que se juraron ante hostias consagradas, todo era valedero, el fin justificaba los medios, los españoles hicieron cuanto quisieron. Pues pasando el tiempo, el hispano, tuvo condiciones y calidad de vida mejores que el de los hombres andinos, pues sembraron en éste un complejo de inferioridad que se fue transmitiendo de una a otra generación, aunque subconscientemente; y pues éstos para lograr esas condiciones y niveles de vida se cambiaban el apellido (bien del todo o solo modificaban el suyo), por ejemplo: T`ika, que significa flor, por el de Flores; el de Kuntur, que significa cóndor, por el de Condori; obviamente para señalar que descendían de una familia hispana y que en efecto llevaban su sangre y así ser apreciados como un español y tener un trato como uno de éstos.


En nuestra sociedad actual, en el Perú, aún se sigue percibiendo esas actitudes, desde los llamados “padres de la Patria”, hasta nosotros; empero nosotros está trocar esas actitudes y más bien revalorar lo que perdimos, o me dirán que esos españoles superaron a los Inkas, eso es mentira, españoles codiciosos y ávidos de poder que despojaron tesoros mas preciosos que los de Tutankamon, es inverosímil que Francisco Pizarro un sucio iletrado haya dirigido la conquista al más grande imperio que pudo haber existido, los hispanos convertidos en señores neo-feudales, revivieron algo de la edad medieval en los valles interandinos del Perú y así nosotros aún creemos que una persona del viejo continente supera a un hombre andino, y no es así, pues son varias las generaciones que arrastran esas actitudes, esas reacciones, pero basta ya!!, nosotros que llevamos sangre de esos “grandiosos hombres”, no tenemos por que seguir sumisos, mansos, ni ante un español, ni ante un yanqui, ni ante un europeo, ni ante nadie; manifestemos que somos mejores de lo que ellos piensan; no existe una raza superior, mucho menos una inferior, todos pertenecemos a la raza humana.

Bueno esta es una opinión, un sentir, una ponencia; y sé que ustedes mis lectores se habrán dado cuenta de este fenómeno, que sin duda amarga.

Eliana B. Olave Valencia

zarasialamaga@hotmail.com





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ATREVETE A SER UNO MENOS DEL MONTON http://nosotrosopinamos.espacioblog.com/post/2007/02/17/atrevete-ser-uno-menos-del-monton 2007-02-17T20:21:20+00:00


Cusco, una región plurietnica, con folklore, con comunidades donde todavía se observa la cultura viva, un lugar en el que se deposita una variedad de costumbres y lenguas ancestrales, en donde podemos encontrar vestigios de una cultura extraordinaria, algo que nos convierte en una sociedad privilegiada. Sociedad que con el transcurrir del tiempo se ve afectada por fenómenos sociales, como migración, discriminación, desigualdad de genero, religión, etc. es ahí donde entrar a tallar los científicos sociales, en lo humanístico trabajan los antropólogos, sociólogos, estos influyen en el cambio social ya sea en las sociedades tradicionales o rural o en la sociedad moderna o urbana, y no solo estos influyen en el cambio social si no también en producir conocimientos a raíz de la cultura o rescatar los valores y elementos culturales de una sociedad, el trabajo de un científico social es complejo ya que abarca muchas áreas de lo social,

bueno si hay tanto que analizar, planificar, aplicar, crear, en lo social en lo humanístico, en nuestra sociedad la pregunta que planteo es ¿Por qué de los ambientes de la universidad egresan unos cuantos antropólogos por año? por no decir un promedio de tres a cuatro, opino que se debe a una crisis de identidad por esta carrera, y por otra parte esta fallando todo el sistema se sabe que no hay docentes que cumplan bien su función su rol en si, no hay mucho apoyo de las autoridades universitarias para incentivar la investigación, algo que es fundamental para el científico social, pero a lo que quiero llegar es: hacer una mea culpa, el problema fundamental recae sobre los dicentes, nosotros que no cumplimos en si el rol de un estudiante universitario, nosotros que tenemos el objetivo de ser científicos sociales y la meta de ser buenos antropólogos, no hacemos nada y si lo hacemos lo estamos haciendo mediocremente, recuerdo este dicho “Si quieres justicia se justo contigo mismo” y eso es lo que menos hacemos o me dejaran mentir no creo, verdad, o te gusta leer, te gusta debatir, polemizar, conversar sobre lo aprendido en sesiones de clase, que patético verdad, si después de clases te vas a tu casa, al billar, o a mirar flacas, o te quedas en la plaza de lagartos a hablar de otras cosas que no conciernen a tu proceso de aprendizaje, si estudias uno o dos días antes de tu examen y lo único que haces es memorizar transitoriamente, solo para ese reto de aprobar ese bendito examen, o dirás que asimilas y racionalizas lo que lees, y te has preguntado si así como estas llegaras a ser un científico social, por qué supongo que si ingresaste ¡lo hiciste con esa meta!, tu crees con esa actitud llegaras a ejercer esta profesión, así que compañero, amigo, tienes que hacer un mea culpa, reflexionar y dejar de ser uno menos del montón, y ponerte a estudiar a conciencia esto no significa que dejaras de ser lo que eres, el relajado, el vagazo, el mujeriego, o el chico tranquilo o la calabaza, la plástica, la extrovertida que según ella lo sabe todo, ¡ja, ja, ja, ja, ja! si no que solo lo tienes que tomar mas en cuenta al estudio, interactuar dinámicamente, tu teoría llevarlo a la practica, cambiar de actitud, por que no intentas cosas nuevas, forma un circulo de estudios con tu gente y se van a hacer trabajos de investigación “trabajo de campo” hazlo así como jugando por ahí que les sale algo productivo, ¡ja, ja, ja,ja! es una exageración mía, este texto es algo cursi algo así como un discurso utópico, solo me contento con hacértelo llegar para que veas que, tomo “sprite” y te digo las cosas como son, así que deja la arrogancia, deja esa actitud que lo único que hace es hacerte ver como un mediocre, como uno mas de los que abundan, así que si quieres ser antropólogo comienza a leer, escribir, investigar, analizar, por el momento de ahí veras que solo te encaminaras así un destino que no te arrepentirás. Quiero aprender a escribir artículos es por eso que me atreví a escribir este, no se si será un buen comienzo pero lo importante es que lo estoy intentando así que estoy seguro que de acá un tiempo lo haré mejor, “Si quieres aprender a nadar tienes que tirarte al agua”, por que de lo contrario serás uno mas del montón.

Un saludo sublime para todos los lectores, hasta la próxima.


pieraraujob@hotmail.com

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INESPERANZAS http://nosotrosopinamos.espacioblog.com/post/2007/02/17/inesperanzas 2007-02-17T20:13:12+00:00

Lunes 7 de la mañana entre apretones automovilísticos y también de otro tipo, finalmente llegamos a nuestras carpetas. Empieza un nuevo día. Llenos de entusiasmo deslizamos nuestras plumas en el papel y con cada pincelazo la muralla de incoherencias entre la razón y la acción se hace más grande, en relación inversa a aquel GRAN ENTU-SIASMO con el que lunes a lunes trazamos nuestro camino al “éxito”. El mismo GRAN ENTUSIASMO que viernes a viernes nos conduce a la chichería más cercana, para luego terminar en alguna tocada chupando caña y luchando contra la pobreza, por la libertad sexual, la igualdad social y los derechos humanos o finalmente rindiendo homenaje a algún trovero, inspiración de nuestra causa.

Así, completamente comprometidos con nuestra realidad social, andamos tambaleando por el mundo, parte por los efectos del alcohol (o por alguna otra buena amiga que nos acompaña en el camino), y también por la incertidumbre de que en unos años más estaremos con un ticket en la mano esperando el turno en alguna embajada, pidiendo a diosito, sea él quien sea, que nuestro “nice to meet you” salga lo más yankee posible. Para que en un par de meses estemos en algún café de corte parisino, de esos que abundan en Nueva York, sofisticadísimos e intelectualísimos, leyendo las cartas de amigos y familiares entre un capuchino y una cajetilla de Marlboro rojo. Esas cartas que nos hacen sentir héroes nacionales, por esa frase entonada con más fervor que el Himno Nacional (y que en mi opinión debería remplazar el paté-tico “Largo tiempo el peruano oprimido”), que nuestras madres repetirán en cuanto tesito de promoción sea posible.

“Mi hijito está triunfando en el extranjero”.

Y así, transcurrirán nuestras vidas de lunes a lunes y de viernes a viernes, entre cartas, cafés y cigarrillos, entre nostalgias y melancolías, hasta que decidamos regresar, por que fue por eso que nos fuimos, para poder regresar, que es lo más satisfactorio de haberse ido y bueno, claro, también para poder hacer algo por nuestro Perú, porque las cosas por nuestro Perú se hacen normalmente desde fuera.

Entonces como aquellos lunes a las 7 de la mañana entre apretones, que definitivamente ahora serán más de otro tipo que automovilísticos, llegaremos llenos de entusiasmo de lunes a lunes a algún viernes cansados de la chamba, indignados por la corrupción, nos sen-taremos a compartir unas copas (o un café o té por el asunto del colesterol), con algún amigo también comprometido con “la causa” para hablar sobre la importancia de mantener un régimen democrático, de lo caro que están las cosas o de lo lindo que era soñar a construir un mundo mejor y más justo, de viernes a viernes entre caña y caña.

No dejemos que la realidad nos despierte. ¡Que viva el Perú, carajo!

Verónica Pino

lunas_1333_azules@hotmail.com

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LA EDUCACIÓN SUPERIOR COMO MERCANCÍA EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL SAN ANTONIO ABAD DEL CUSCO http://nosotrosopinamos.espacioblog.com/post/2007/02/17/la-educacion-superior-como-mercancia-la-universidad-nacional 2007-02-17T20:00:17+00:00

“…Inscríbete al Ciclo Básico Pre-Universitario

que te ofrece el ingreso directo a la UNSAAC…

contamos con 600 vacantes”


El estudio de las Ciencias Sociales implica constantes y permanentes observaciones de la realidad en la que nos situamos. Problematizar sobre hechos que suceden en nuestra sociedad, e ir un poco más allá, ver lo que lo otros no quieren ver y no es por la largueza de una elitizada carrera profesional, sino que aquello es en parte, esencia de la misma, claro que más allá de la problematización también el planteamiento de soluciones. Esbozamos un pequeño ensayo entonces, teniendo como base el discurso sobre la defensa de la universidad pública, que hiciera el Dr. César Germaná Ca-vero, ex decano de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, hace unos años en nuestra casa de estudios, respondiendo a una invitación de ésta.

Vivimos en la actualidad en un contexto de cambio permanente en cuanto el Estado peruano que se somete a las reglas de la globalización y del sistema de mercado. Las instituciones de este Estado, entonces deben ser dinámicos y de respuestas inmediatas a

estos cambios y deben reformular constantemente su rol y funciones, de lo contrario pasarían a ser estructuras arcaicas y obsoletas, y por tanto solo carga burocrática parásita para el aparato estatal y una fuente constante de gastos inútiles.

La universidad nacional, es pues una institución educativa de este Estado peruano, cuya finalidad es la de formar profesionales que requiere la sociedad (esa es la definición común y corriente que sabemos casi todos), y también se ve sometida a estos cambios que se suceden en la sociedad nacional. Estos cambios o transformaciones, son de tres tipos: la primera gran transformación es el de la revolución de las tecnologías de información, que tienen como base la microelectrónica y las que a su vez han permitido la transformación del paisaje de la sociedad contemporánea y además un significativo crecimiento económico; la segunda transformación es económica, que ha convertido al mundo en un solo espacio económico, esto es la globalización, que estimula la mundialización de la empresas, de las estrategias y de los mercados y cuyo aspecto central es la financierización, pues el mercado mundial de capitales y de servicios financieros es el espacio económico efectivamente globalizado; y finalmente la tercera gran transformación es sociológica y se refiere a los cambios en la relaciones entre el capital y el trabajo asalariado, en beneficio del primero.

Es en base a estas transformaciones que se ha preconizado la denominada Reforma del Estado, que ha ido desde el desmantela-miento del sector estatal de la economía mediante la privatización de las empresas públicas hasta la reducción y reorientación del gasto público, en particular el destinado a los gastos sociales, esto es salud y educación.

A las transformaciones ya mencionadas y al cambio de roles de un Estado peruano, sumamos la hegemonía de la ideología del mercado libre, cuyo evangelio es la competitividad, que nos dice que para sobrevivir se tiene que ser competitivo, buscando posiciones y ventajas respecto a otros actores, esto se convierte en un fin en sí mismo, y objetivo deseado no sólo para las empresas sino para la sociedad en su conjunto.

¿Cómo ha respondido la universidad pública a estas mutaciones? Pues es muy probable que se haya sumergido en la ideología dominante de la globalización, el sistema de mercado y el neoliberalismo. Se le ha dado al conocimiento un valor económico y la educación universitaria se convierte así de manera creciente, en la base del crecimiento productivo, en la medida que hay un modelo productivo basado en la inteligencia cultivada, por lo que la rentabilidad del conocimiento se hace urgente en una sociedad que busca permanentemente mejorar su producción y ganancias. De esta manera la universidad estatal se convierte en una especie de fábrica en serie de in-

dividuos que deben ser los más útiles posibles a una economía en permanente competencia.

La universidad estatal pierde así su función primigenia, que es la de estar al servicio de la sociedad, a la que debiera en forma permanente atender en sus necesidades y brindar soluciones a los problemas que le atraviesan, en otras palabras y muy simplemente, no darle la espalda. Nos haremos entonces una pregunta: ¿Es esto lo que sucede en nuestra universidad?

De esta manera el conocimiento universitario se ha convertido en un bien de consumo, y el mercado tendrá que distinguir entre productos de calidad y productos de masas, esto es la organización jerárquica de la educación basada en el dinero. Ya son muy evidentes los cambios en este aspecto en el Perú, pues las universidades privadas van desplazando a las estatales en cuanto desarrollo de currículas muy actualizadas, infraestructura, implementación de talleres y laboratorios, entre otros. Y claro que los que acceden a la formación universitaria privada, deben tener el dinero necesario, ya que es imposible encontrar al hijo de un obrero en una de éstas.

Con ésta previa haremos algunas observaciones en la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco. Los pagos a los que se someten los alumnos de la misma en los procesos de matrículas y especialmente en los exámenes de admisión escapan a la capacidad adquisitiva de la gran mayoría de pobladores de este departamento (recordar que vivimos en uno de los más pobres del Perú); la deficiencia administrativa, o sea las colas y colas interminables que observamos casi todos los días en la caja central; las pésimas condiciones de infraestructura de muchas facultades, en contraparte a la flamante infraestructura de otras áreas como son el Centro de Idiomas por ejemplo; una deficiente biblioteca central, con apenas 5 terminales de computadora para varios miles de alumnos, las condiciones ínfimas con las que labora la oficina del Bienestar Universitario, y ni que decir del comedor universitario; la falta de investigaciones y estudios concretos que aporten solución a la problemática regional que partan desde la misma universidad como institución y sobre todo la proliferación de formas extras de obtener recursos como son el denominado Centro Básico Universitario, que a nuestro entender no es más que una sistema muy bien creado para la elitización en el sistema de ingreso a esta casa de estudios, en detrimento de los jóvenes de escasos recursos económicos de este departamento y que inducen a la prácticas de discriminación económica en nuestra propia universidad; es éste el caso del llamado CBU,

excepcional, por que a nuestro entender se obtiene dinero teniendo como base la deficiente educación en los colegios del Cusco, entonces por qué en lugar de obtener dinero de esta condición, no hay un plan de desarrollo que parta de esta misma universidad para mejorar las deficiencias educativas; es muy evidente pues, el círculo vicioso que se inició por la mediocre educación que se le brinda a los jóvenes en los colegios.

Mencionaremos adicionalmente el Instituto de Sistemas, que funciona en un local que se suponía iba a ser destinado exclusivamente para la implementación de laboratorios; la obligatoriedad de estudiar en el Centro de Idiomas, así como de llevar algunos cursos de informática, también dentro de esta misma universidad, como condición para titularse como profesional, salvo exámenes de convalidación que sólo suceden poquísimas veces.

El panorama de nuestra universidad se nos presenta de manera oscura. Ya son muchas cosas que se suceden dentro de ella y que son tomadas como comunes y cotidianas y las autoridades universitarias no quieren o no pueden darse cuenta, mientras los dirigentes estudian-tiles y agrupaciones políticas de éstos andan metidos en discusiones y disputas (sobre todo en este último proceso de elecciones)

El sistema de mercado y el neoliberalismo se metieron con fuerza en nuestra universidad, el beneficio económico es lo que cuenta. La argumentación del escaso presupuesto de parte del Estado no es excusa, la generación de recursos propios (pero sin exprimir a los alumnos) es posible y sólo está en la capacidad de administración que deben tener nuestras autoridades. Lo dijo el Dr. César Germaná hace muy pocos años en nuestra propia universidad, de la posibilidad de que la educación universitaria se convierta en mercancía, lamentable-mente esta especie de profecía se viene cumpliendo en nuestra propias narices.


José A. Valverde Elera

jose_antonio7525@hotmail.com

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DISOCIALES http://nosotrosopinamos.espacioblog.com/post/2007/02/11/disociales 2007-02-11T02:52:59+00:00

¿A nadie llamó la atención, todavía, ese pequeñísimo detalle tan próximo a nosotros mismos? En otras palabras: ¿no te sorprende el curioso hecho -a la vez tan cotidiano, ajeno y distante- de que pese a ese letrerote en letras negras, ubicado al frente de nuestra facultad, Ciencias Sociales esté eternamente segmentada? ¿A qué se debe


que, quienes nos interesamos en aspectos tales como el estudio de la organización social de grupos, por ejemplo, seamos incapaces de organizarnos -nosotros mismos- en provecho de una mayor autonomía en las decisiones que nos incumben como estudiantes? Antropólogos, arqueólogos e historiadores (o quienes estamos en camino de serlo) nos miramos unos a otros con recelo y desconfianza. ¿Y eso por qué? ¿Desde cuándo sucede así? ¿Desde qué época se impuso esta clara y evidente divisoria de aguas, que ha dado lugar -precisamente- a que no tenga lugar ni el intercambio de impresiones desde nuestras respectivas disciplinas especializadas, ni la realización de eventos académicos que nos incluya e involucre a todos por igual, ni tan siquiera el mínimo trato? ¿Acaso no estamos cansados de escuchar, hasta el hartazgo, el recurrente discursillo acerca de la necesidad de producir estudios interdisciplinarios, que nos permitan tener esa mirada holística e integral que el análisis de todo fenómeno socio-cultural requiere? Y sin embargo, ¿de qué vale insistir demasiado en el asunto, si a la hora de la hora cada cual mira para su propio lado? Y si no, baste un simple y concreto ejemplo para de-mostrarlo: las tesis de licenciatura. Desde el inicio mismo de la existencia de nuestra facultad, hasta la fecha ¿cuántas tesis, creen ustedes, han sido realizadas mancomunadamente por un antropólogo y un historiador? [1] Y lo mismo puede decirse de investigaciones con-juntas elaboradas entre un historiador y un arqueólogo, o entre un arqueólogo y un antropólogo. Es igual. No existe ni tan siquiera un solo caso en que unos a otros nos prestemos auxilio en la labor investigadora. ¿Y eso debido a qué? ¿Acaso existe algún tipo de impedimento, desde el punto de vista del reglamento y la normativa, que desestime la posibilidad de presentar una tesis que aborde una misma problemática bajo una perspectiva histórico-antropológica, por poner el caso? (Si es así, va siendo hora de que cambiemos es-te estado de cosas) ¿O es que aún pudiendo ser factible, a nadie interesa sustentar la tesis junto a un colega de otra carrera de socia-les, por cuestiones ligadas –sencillamente- a la enemistad que nos tenemos?


Yo pregunto, ¿dónde hay que rastrear las causas de tan incómoda convivencia? ¿A qué se debe que, en nuestro imaginario, “el otro” haya sido construido como aquel que nos es enteramente indiferente; o bien como alguien que nos genera un natural rechazo, un fuerte antagonismo? Por otra parte, ¿sucedió siempre igual? ¿O hay


un momento preciso, a partir del cual surgió semejante animadversión? ¿Cómo es que se reproducen, una y otra vez, nuestras connotadas creencias acerca de quién es “el otro”, y quién nosotros mismos? ¿Bajo qué mecanismo se hace posible que un estudiante cachimbo, por decir, a poco de ingresar a la carrera profesional desarrolle los “debidos” anticuerpos hacia estudiantes de las otras disciplinas? Y ojo que lo que se describe no es privativo de unos ni ajeno a otros: funciona indistintamente, tanto si hablamos de historia como de arqueología o antropología.


Bien, sugiero que entre todos -todos juntos y sin división de carreras- interroguemos “a los antiguos”; que les salgamos al encuentro para conocer las causas de una coyuntura que definitivamente no nos beneficia en nada. Al contrario, entorpece nuestra desarrollo y el de las ciencias sociales. Y además de no ser una coyuntura de provecho para estudiantes próximos a convertirnos en profesionales, no lo es tampoco para la sociedad peruana a la que nos debemos; sociedad que re-clama a gritos la urgencia de que reacciones y tomemos en serio a nuestras expectativas de ser formados lejos de la mediocridad reinante


Entonces, si esa coyuntura no nos beneficia en lo más mínimo, habrá que preguntarse al interés de quién sirve. ¿Acaso juegan algún rol, docentes o autoridades universitarias, en relación a esta suerte de guerrilla silenciosa en la que -aún sin quererlo ni merecerlo- estamos embarcados los estudiantes? ¿Se encuentran, nuestros propios docentes, más allá de estas disputas? ¿O mas bien es a raíz de sus propias rivalidades que, al menos en parte, hemos caído en esta falsa conciencia “del otro”, alimentada a lo largo de los años? En una palabra: ¿quién tiene conocimiento y memoria acerca de cómo, cuándo y por qué –y obedeciendo a qué propósitos- se dio tan pronunciada separación entre nuestras disociadas carreras de sociales?


Para concluir, permítanme contarles una pequeña anécdota al paso. Los otros días, como por casualidad, se inició una conversación en torno a este tema, entre estudiantes pertenecientes a las tres carreras que nos encontrábamos -en ese momento- en un ámbito común a todos: la biblioteca. La conversación discurrió en un tono bastante amistoso, y dio lugar a reilonas y al acopio de un material interesante que quiero compartir con ustedes. En breve, diré que hablamos sobre los diferentes arquetipos que tienen los historiadores del antropólogo y el arqueólogo; o los antropólogos del arqueólogo y el historiador; o bien los arqueólogos del historiador y del antropólogo. Muchos de los resquemores se asocian a la variable trabajo, a la problemática laboral que a todos aprieta.


Unos a otros se acusan de invadir territorio ajeno, vale decir: de quitarse chamba. Sobretodo, se acusa al antropólogo de ser un metiche, de haber adquirido el mal habido hábito de meterse donde nadie le llama. Otro de los temas peliagudos tiene que ver con el reclamo a la falta de valoración y respeto, por parte de unos, al aporte y contribución de las otras disciplinas. Por ejemplo: existe un tópico sobre los historiadores, que sostiene que éstos son incapaces de generar teoría. Por otra parte, también se les machaca que no hacen otra cosa que fungir de narradores de cuentos. Además de lo mencionado hasta acá, hay quienes afirman que existe una suerte de imposibilidad de que antropólogos, arqueólogos e historiadores entablemos una conversación sensata todos juntos; ya que al parecer cada uno hablaríamos un idioma incomprensible para el resto. Por último, y sin pretender agotar el asunto aquí esbozado, nos inquietaba saber de dónde provenían esas distintivas broncas entre arqueólogos y antropólogos. Hubo quien sostuvo que el meollo del asunto se asocia a un tiempo en que la arqueología se desprendió de la antropología, como una de sus ramas. A raíz de ello los antropólogos se dan aires, actualmente, afirmando que los arqueólogos son sus hijos, y no precisamente los más dilectos.


En fin... Lo curioso de todo es que pese al conflicto de territorialidad; y a pesar de los acostumbrados problemas domésticos, tan comunes entre vecinos; pese al claro sentimiento de pertenencia a la etnia respectiva, por parte de cada uno de los que allí dialogabmos, la conversación discurrió y acabó en buenos términos, siendo enriquecedora para todos. Claro que había algo más, algo que nadie mencionó pero que todos sabíamos que siempre está ahí (a la vez invisible y con una fuerte presencia que se respira en el aire) Me refiero a las trincheras que se han levantado a uno y otro lado de Ciencias Sociales, a raíz del problema asociado a las internas políticas en la búsqueda del poder y gobierno universitarios.


De acuerdo, política es política, y nadie dice acá que tal actividad no sea - inclusive- una parte fundamental vinculada a la labor de los científicos sociales. Pero ¡ojo!, mucho cuidado con que nuestras carreras se conviertan tan solo en plataformas desde las cuales se lancen quienes aspiran a esas otras instancias. En todo caso, como estudiantes, no nos dejemos manipular. Y comprendamos, de una vez por todas, que historiadores, antropólogos y arqueólogos- nos debemos unos a otros.


Eso es todo. Muchas gracias...


Juan Cincunegui


jcincunegui@yahoo.com

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